No hay vacío. Me saturan los sentidos. Tengo el deseo nublado y siento el cuerpo denso. Tal vez, sea la angustia de no saber qué sueño, qué me gusta, qué quiero. No sé si mis ideas son realmente mías. ¿Y dónde se gestan las propias si no es en el vacío?
El gesto que le devuelvo a la duda es agarrar el celular. Recorro historias sin historia de gente que no conozco. Leo frases subrayadas de libros que no elegí. Me aferro a la primera reflexión que se me aparece e intento escribir algo, pero no hay sustento. ¿Alimento mi creatividad o la estoy aniquilando?
La búsqueda de aprobación no se terminó, solo cambió de forma. Ahora, ni siquiera conozco al portador de la voz que me cuenta qué es lo mejor para mí. Me siento rebalsada, pero al mismo tiempo, no puedo dejar de buscarme en otrxs ojos. No sé si vivo cuando otrxs no me ven, o si estoy viviendo para que me vean. En cualquier caso, ya no me alcanza.
